Uno de los mayores castigos con el que ha lidiado el mundo es sin duda la guerra, siempre presente a lo largo de la historia ha causando monumentales homicidios de inocentes, depresiones económicas fuertes y la puesta en duda de toda humanidad de parte de los que entablen conflicto. Específicamente dos conflictos con un agresor en común -el de Estados Unidos con Afganistán iniciado en 2001, así como también el de la misma potencia imperialista contra Irak iniciado dos años después, demuestran que los interés pueden mover a una nación entera para entablar una guerra con otra, o más bien para invadirla como fue con estos dos países poco armamentistas. Sin duda Estados Unidos continuara su demostración de poder ante el mundo denotando que tan fuerte puede ser no importándole la moral de sus elementos ni el daño que hace a los residentes de países tan pobres.
La invasión a Afganistán se inicio en octubre de 2001, con una coalición de la OTAN iniciando también una misión en 2003, siguiendo claramente la necesidad de venganza por parte de la administración Bush en base a los atentados del 9/11 – atentados donde las torres del centro de Manhattan fueron derribadas, y en Madrid del 11 de marzo de 2004 –con bombas explotando en varias estaciones del metro. Dicha venganza tiene que ver con la búsqueda del artífice de dichos hechos, Osama Bin Laden, el hombre más buscado del mundo, condujo a una ofensiva por parte de los Estados Unidos librando una de las batallas más breves y sangrientas para el pueblo Afgano. El conflicto no ha cesado hasta esta fecha y ha potenciado innumerables atentados por parte del régimen Talibán, régimen que gobernaba Afganistán antes de la llegada de EUA. Nada bueno ha traído la guerra para un pueblo tan pobre, con su estructura política destrozada, un odio acérrimo hacia las tropas invasoras, y una economía en un callejón sin salida.
No contentos con haber destrozado ya un país, Estados Unidos inicia una nueva ofensiva paralelamente a la ya iniciada en 2001, ahora en un país asediado por la tiranía de Saddam Hussein, esto con el objetivo del desarme nuclear de Iraq, un país muy alejado de la realidad retratada por la nación estadunidense en ese entonces de un país terrorista. Ahora es sin duda un país terrorista, tanto con los elementos de la coalición infundiéndolo, como los atentados que iraquíes muriendo por una patria libre del conflicto. Estados Unidos ya tenía historia con Irak, obligándolo a su retirada de Kuwait para 1991. Iraq es muy diferente de Afganistán, ya que es un país rico en petróleo y representa una carta abierta a incontables contratos de armamento por parte de diversas empresas estadunidenses, eso es, a más guerra, más dinero para ellas.
“¿Que Nos ha Comprado la Guerra?” es el título de un artículo publicado en el Huffington Post recientemente a través de su sitio web, una pregunta que ningún estadunidense podría responder al momento. Con 3 Trillones de Dólares siendo el costo monetario de las ofensivas tanto de Afganistan como de Irak hasta el momento, en el articulo la periodista apuesta por la resolución del conflicto con una mayor participación de la mujer en dichos países en todos aspectos, cita que las naciones más violentas deben su naturaleza agresiva a la no participación de ellas. Pensando críticamente en dicha propuesta, el costo real de la guerra para Estados Unidos ha excedido su control, sus tropas mueren cada día, ciudadanos de ambos países son asesinados siendo víctimas del daño colateral de un conflicto que no tiene lógica hasta el momento, ¿pensará acaso la administración de Obama en concluir el conflicto?, o se diría que, ¿es más fácil estar en dicha ocupación que emprender una retirada?. Al menos ya sabemos que ocurre con una de esas alternativas y no está funcionando, todo el mundo piensa que ya es tiempo para que el imperialismo asuma su realidad y se retire de ambos países asumiendo su derrota y pensando que Vietnam se repetirá 3 veces en sus libros de historia.
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