Mil Sombras y Un Alma
Los lobos hacen de guardianes en la plaza,
la lluvia tiñe a la ciudad de gris,
la oscuridad se refleja en las almas,
una callada muchacha se divisa a lo lejos.
Su sello dorado de presentación carece
a las almas en dolor ha venido a sopesar,
entre ellas la mía, la pena hecha vida,
la luz finalmente aleja la penumbra.
Mi alma va cambiando se va transformando,
buscando la luz y alejándose de las sombras,
camino difícil es, ah, la espera larga,
atajos prohibidos pero esfuerzos esperados.
Cántale hoy a mi alma dulce muchacha,
que los cielos oigan tus versos,
vestidos de luz y alegría,
aleja el dolor mi vida.
Siénteme hoy muchacha, siente mi corazón,
que la lluvia se aleje de la ventana,
que los cielos una señal me den,
que las sombras no divisen el edén.
