Amor
Todos te nombran cada día,
y son pocos los que te evitan,
no torturar mi corazón debería,
más las tentaciones invitan.
No recuerdo la última que te nombré,
pero apagarte no quisiera,
el llenarme de alegría intentaré,
pero ya siento que la fuerza perdiera.
No logro alcanzar ese estado suave,
donde todo mi miedo desaparece,
no logro que tu mirada en mi se clave,
la valentía ya en mi corazón entristece.
Muchos te nombran pero pocos te claman,
en ese azar que nos impulsa a liberarnos,
de tantas tristezas que los corazones inhalan,
segundos más, y segundos menos para amarnos.
